"COP21: el desafío de los Departamentos del Uruguay hacia Francia" [fr]

En el marco del Congreso de Intendentes del Uruguay, se organizó la "Segunda Cumbre de Intendentes contra la Crisis Climática". El embajador de Francia, Sylvain Itté, presentó los desafíos de la próxima Cumbre de París.

Conscientes de la reponsabilidad de cada una de sus regiones, los Intendentes de los Departamentos del Uruguay participaron en la "Segunda Cumbre de Intendentes contra la Crisis Climática", al término de la cual redactaron y firmaron la Declaración Climática de Florida

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El Embajador de Francia, pronunció el siguiente discurso:

Estimados señores intendentes,

Estoy muy feliz de estar hoy con ustedes y participar en este Congreso de Intendentes especialmente dedicado al cambio climático en el marco de la preparación de la Conferencia de Paris.

Después de la COP20 de Lima en diciembre de 2014, Francia asumió oficialmente su papel de “presidencia organizadora” de la COP. Esta presidencia debe ser neutra y activa para ayudar a encontrar un acuerdo.

El Gobierno francés se encuentra movilizado bajo la total supervisión del Presidente de la República, François Hollande, quien se encuentra totalmente comprometido para que este encuentro conduzca a la obtención de resultados concretos que aseguren el éxito de este evento de alcance planetario.

La presidencia de la COP21 fue encomendada a Laurent Fabius, ministro de Asuntos extranjeros y de Desarrollo internacional, quien asumirá la responsabilidad global de la negociación multilateral. Para ayudarlo en esta tarea, el ministro nombró un embajador itinerante para el clima en cada región del mundo.

El Sr. Jean Mendelson, embajador itinerante para América latina, vino a Uruguay hace apenas unos días. Durante su estadía, se reunió con las más altas autoridades uruguayas involucradas en los temas climáticos, tanto en el ministerio de Relaciones exteriores como en el de Vivienda, Ordenamiento territorial y Medioambiente. El Sr. Mendelson vino a escuchar y a comprender los puntos de vista del Uruguay en esta problemática.

En diciembre de 2015 (del 30 de noviembre al 11 de diciembre), el mundo tendrá puestos sus ojos en Paris donde se llevará a cabo una de las mayores conferencias sobre el clima jamás organizadas. El tiempo apura y los desafíos son enormes ya que se trata nada más y nada menos que legar a las futuras generaciones un planeta habitable. No podemos fracasar. La lucha contra la desregulación climática es un desafío primordial que tenemos que ganar.

El objetivo esencial de la COP21 es que podamos obtener un nuevo acuerdo internacional sobre el clima, aplicable a todos los países. Este acuerdo comenzará a regir a partir de 2020 y su objetivo es mantener el recalentamiento climático por debajo de los 2 grados en el horizonte 2100. Además, deberá incitar una rápida transición mundial hacia sociedades descarbonizadas y resilientes.

Gracias al trabajo de los científicos, el escepticismo climático está desapareciendo. Los informes sobre la desregulación climática son cada vez más amenazadores: el clima aumentó 0,85°C desde las primeras mediciones realizadas en 1880; a su vez, la temperatura de los polos aumentó entre 2° y 4°C. El año 2014 ya fue el más caliente de la historia y si no se hace nada, la temperatura aumentará de 4° a 5° de aquí a finales del presente siglo. La relación entre la producción de CO2 y el cambio climático ha sido comprobada desde hace cincuenta años, en particular gracias a las investigaciones del científico francés Claude Lorius.

Evidentemente, algunos países producen más CO2 que otros. La relación entre la riqueza producida y las emisiones de gases con efecto invernadero es clara: un norteamericano produce 10 veces más carbono que un senegalés. El concepto de responsabilidad común diferenciada es, en consecuencia, un elemento clave en las negociaciones de Paris.

Para superar este desafío histórico, es necesaria una verdadera movilización de todos los involucrados: no solamente los gobiernos, sino también el mundo económico, los industriales, la sociedad civil…

En primer lugar, cada vez más, la industria en su conjunto toma conciencia que la lucha contra el cambio climático no es incompatible con la búsqueda de beneficios. Las empresas comprenden, finalmente, que se puede ser rentable con el uso de energías renovables y a través de todos los procesos de adaptación al cambio climático (“Green business”).

La Conferencia de Paris involucra también a las colectividades, que ocupan un lugar primordial, ya que concentran una gran parte de las inversiones necesarias para lograr el éxito de la transición energética.

Las colectividades locales desarrollarán un papel fundamental durante la COP21 para construir lo que se conoce como la “Agenda de soluciones”. Algunas reuniones con las colectividades locales ya tuvieron lugar, como la de Lyon en junio último, titulada “Territorios y Clima”, o se llevarán a cabo durante la COP21, como la que organizará la Alcaldesa de Paris, del 4 al 7 de diciembre. Bajo la égida de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), más de 1000 electos locales del mundo entero serán recibidos en el Hotel de Ville (la Acaldía de la Ciudad de Paris) por Anne Hidalgo; tengo entendido que Daniel Martinez, intendente de Montevideo, estará presente en esta gran cita. Al cierre de esta cumbre, Anne Hidalgo presentará la declaración común de los gobiernos locales para el clima a los representantes de los Estados.
La participación de la sociedad civil es también un reto fundamental por lo que regularmente se realizan encuentros con sus representantes (ONG, empresas, sindicatos, organizaciones de jóvenes). El objetivo de estos encuentros es recoger todas las opiniones y asociar todas las buenas voluntades para lograr el éxito de la conferencia.

En Le Bourget, en las afueras de Paris, se creará una nueva ciudad para 40.000 personas. Allí se reunirán los políticos y los especialistas en los temas climáticos, con la sociedad civil. El Presidente de la República deseó que todos los actores vivan y trabajen juntos durante la decena de días que durará la Conferencia.

Pienso que todos ustedes han oído hablar del Plan de acción Lima-Paris que permitió la creación de una plataforma mundial de movilización y de compromiso sobre el cambio climático de los actores no estatales. El sitio de dicha plataforma, llamado NAZCA, centraliza y simplifica la información sobre los compromisos climáticos de las ciudades, las regiones, las empresas, los inversores, y permite que los negociadores conozcan la ambición y el número de compromisos asumidos por los actores de sus sociedades. NAZCA contribuye con una visión global por continente, por país, por sector económico y por temática.

Quiero alentar a las colectividades locales uruguayas para que se comprometan con las iniciativas a favor del clima.

Es difícil prever si la COP21 será un éxito o un nuevo fracaso como lo fue en Copenhague en 2009. Lo ideal sería concluir un acuerdo antes de la Conferencia de Paris. En particular, en la Asamblea general de las Naciones, Unidas que comienza en una semana, el Secretario general expresará la voluntad de plasmar los compromisos asumidos para que la COP21 sea un éxito.

No obstante, se podrá hablar de un éxito si se logran reunir cuatro elementos:

1. Si el acuerdo de Paris es jurídicamente vinculante. Parecería que la enorme mayoría de las 196 partes del acuerdo desea llegar a este tipo de acuerdo.
Para lograr este acuerdo más fácilmente, el Presidente de la República francesa quiso que la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno se realizase al comienzo de la COP21, el 30 de noviembre, para imponer sus puntos de vista a los técnicos y no lo contrario, como se vio en la cumbre de Copenhague.

2. Si la mayoría de las contribuciones nacionales llegan a la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático antes de la fecha prevista (fines de setiembre). A comienzos del mes de setiembre, 56 países, de los cuales el 95% son países desarrollados, ya habían hecho llegar sus contribuciones. Faltan aún 7 países del G20, entre ellos la India, uno de los mayores emisores de gases. Sabemos ya que el 5% de los países emisores no harán llegar sus contribuciones nacionales, ya sea por razones ideológicas, ya sea por razones técnicas. La semana pasada se presentó la contribución uruguaya que será enviada antes de fin de mes.

3. Si logramos llegar a un acuerdo sobre el financiamiento y las transferencias de tecnologías necesarias para implementar las medidas de adaptación. Por supuesto, un buen acuerdo deberá incluir obligatoriamente compromisos financieros. Tenemos que encontrar más de cien mil millones de dólares para favorecer la transición a partir de 2020. Estos financiamientos vendrán a través de contribuciones de los Estados, de la movilización de las instituciones internacionales pero también deberán venir de las colectividades locales a través de sus proyectos de desarrollo.

4. Si la sociedad civil se encuentra bien representada en la COP21 con compromisos precisos. Hasta ahora, 400 ciudades, 85 regiones, 700 empresas y 200 inversores presentaron sus proyectos en NAZCA. Al parecer, muy pocas de las colectividades territoriales o de los emprendedores provienen del Sur.

A pesar de nuestras diferencias, todos deseamos el éxito de la COP21 ya que tenemos conciencia de los desafíos. En París en diciembre deberemos ser ambiciosos y pragmáticos ya que es urgente actuar contra el cambio climático.

Sin embargo, “Paris es un comienzo, y no un fin”. El alcance histórico del movimiento lanzado en Paris podrá medirse a parir del 12 de diciembre. Todos los involucrados, en cada país, deberán trabajar juntos para lograr un compromiso nacional que permita, verdaderamente, luchar contra los efectos de la desregulación climática.

Muchas gracias.

publicado el 23/09/2015

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