Francia condecoró a Belela Herrera y a Ana Olivera

El Embajador Sylvain Itté les hizo entrega de las insignias de Chevalier de la Légion d’Honneur, la más importante de las condecoraciones francesas.

El pasado 19 de octubre, en la Residencia de Francia, el Embajador Sylvain Itté entregó la Legión de Honor a las ciudadanas uruguayas Belela Herrera y Ana Olivera.

La Legión de Honor, instituida el 19 de mayo de 1802, es la más importante y la más antigua de las distinciones francesas. A través de ella, el Presidente de la República francesa recompensa a los ciudadanos cuyos méritos eminentes los distinguen en el sector de la actividad donde realicen sus tareas.

Mmes Ana Olivera, Belela Herrera, l' Ambassadeur de France M. Sylvain Itté et Mme Itté
Mmes Ana Olivera et Belela Herrera avec l'Ambassadeur de France
Mmes Ana Olivera et Belela Herrera
Mme Ana Olivera
Mme Belela Herrera
Mmes Cristina Itté, Ana Olivera et Belela Herrera avec l'Ambassadeur de France Sylvain Itté

Belela Herrera, a lo largo de su vida, ha luchado con ahínco en la defensa de los Derechos Humanos y la protección de los refugiados, en particular desde su trabajo en ACNUR en varios países de América latina. En 2005 fue nombrada subsecretaria de Relaciones Exteriores y en el año 2006, promueve y logra que el Parlamento apruebe la ley sobre el Estatuto del Refugiado.

Ana Olivera, ocupa la subsecretaría del Ministerio de Desarrollo Social, puesto que también ocupó durante la primera presidencia del Dr. Tabaré Vázquez. De 2010 a 2015 fue intendente de Montevideo y en ese período Montevideo adhirió a la Asociación de alcaldes francófonos. Asimismo, apoyó las numerosas actividades que cada año se desarrollan durante el mes de marzo en el marco del Mes de la Francofonía por las embajadas de los países francófonos representados en el Uruguay.

Numerosas autoridades del gobierno nacional, familiares, amigos acompañaron y celebraron junto a las dos homenajeadas.

Sylvain Itté destacó las numerosas cualidades de las condecoradas, cuya valentía y abnegación compartieron en los momentos más duros de la vida de su país.

Discurso del Embajador Sylvain Itté

Queridas Belela y Ana, queridas amigas, queridos amigos:

¿Cómo expresar esta noche el honor, la alegría y la emoción que Cristina y yo, así como todos los miembros de la Embajada de Francia, sentimos al recibirlas junto a sus amigos, a sus compañeros de ruta de toda la vida y a sus familias para rendirles homenaje en esta Residencia de Francia en nombre de la República Francesa?

Es en efecto para mí un honor poder destacar sus méritos y entregarles en nombre del Presidente de la República, François Hollande, las insignias de la más antigua y de la más importante de las condecoraciones francesas: la legión de Honor.
Ustedes se merecen esta distinción y mi país se siente honrado de hacer de ustedes, a partir de esta noche, “chevalières” de la legión de honor.

Como ustedes saben, en la Edad Media, los caballeros tenían el deber de combatir para defender a su soberano; pero también debían defender al pueblo y a los campesinos que se encontraban bajo su protección. Claro está, los caballeros eran elegidos entre la nobleza, pero no nos olvidemos que originalmente ser noble significaba tener grandeza de espíritu, exigía el sacrificio para defender a los más débiles. Ser caballero era tener principios y valores en los que la fidelidad se disputaba con el coraje y la lealtad.

Francia ha estado por lo tanto en lo cierto al entregarles este reconocimiento, porque ustedes son detentoras de todas esas cualidades y valores que acabo de mencionar y han sabido sacar provecho de ello, haciendo de los mismos la línea directriz de sus vidas desde hace décadas.

La valentía y la abnegación de las que dieron muestra en las horas más sombrías de la historia de su país e inclusive del continente, deben ser reconocidas y no deben olvidarse. Fue en esa época, cuando reinaban en la mayor parte del continente y en todos los países del cono sur, los execrables regímenes que habían decidido no respetar los derechos elementales a los que toda persona humana puede legítimamente aspirar.

También Francia vivió su larga noche, sus momentos de duda, sus traiciones. Francia vivió la represión, la cobardía, y los valores de la República fueron pisoteados por los esbirros del régimen de Vichy, por aquéllos que veían en los valores nacidos en la Ilustración y durante la Revolución peligrosos actos de subversión.
En aquella época, hombres y mujeres se levantaron, al igual que ustedes, para decir no a la barbarie.

Belela: usted tomó esa decisión la noche del golpe de Estado del general Pinochet, cuando aún humeaba el Palacio de la Moneda bombardeado por los aviones de la fuerza aérea chilena; usted se comprometió para salvar el máximo número de prisioneros políticos, principalmente a los uruguayos que estaban encerrados en el siniestro estadio de Santiago, esperando conocer su suerte.

Usted no es cualquier persona: usted es la esposa del embajador de Uruguay y se sirve de la mejor manera posible de esta posición para salvar a varias decenas de sus compatriotas y de ciudadanos chilenos de la muerte o de la tortura.

Hace algunos días, visitando el Museo de la Memoria en Santiago, pensaba emocionado en esos instantes trágicos cuando la libertad fue asesinada, la igualdad lacerada y la Fraternidad rechazada. Pensaba en usted diciéndome que cuando la oscuridad es total siempre hay una pequeña llama que da esperanza a la humanidad. El 11 de setiembre de 1973, usted era, sin ninguna duda, una de esas pequeñas llamas.

Nadie puede negar que hoy en día en Chile, usted continúa siendo el recuerdo de aquéllas y de aquéllos que, un día del otoño del 73, y debería decir del invierno de la democracia, pudieron contar con usted. Usted era entonces, sencillamente, la humanidad.

Desde aquella época, usted conservará a lo largo de su vida la convicción de la necesidad del combate pacífico, la decidida vocación de la defensa de los derechos humanos y de la dignidad.

Este compromiso lo llevará a cabo desde el Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados durante más de 15 años. También estará en todas y en cada una de las batallas durante su vida, tanto en el Uruguay como en la región.
En el año 2005, el Presidente Vázquez la nombra subsecretaria de Relaciones exteriores y usted no descansará hasta lograr que el Parlamento uruguayo apruebe, en 2006, la ley sobre el estatuto del refugiado.

Aun hoy usted continúa el combate, levantando en alto el estandarte de las conciencias, recordando a sus compatriotas que la compasión, la atención, la protección del otro, especialmente cuando se trata de un extranjero, no es solamente un deber sino que está estrechamente ligado a la ciudadanía y a la condición de ser humano digno de respeto.

Podría seguir hablando durante horas sobre su vida, sus acciones, sus compromisos y sin embargo, todas las personas aquí presentes lo harían mucho mejor que yo. Todas ellas, mucho mejor que un discurso de embajador, podrían explicar que usted es un ejemplo, una protagonista de la historia contemporánea del Uruguay.

* * *

Ana: usted también forma parte de la historia del Uruguay. Usted también forma parte de nuestra historia, la de los Franceses, ya que su educación, sus estudios, su causa política y su compromiso filosófico, desde su niñez la unen íntimamente con Francia.

Primero, su educación en el colegio del Sacre Coeur, en el que también trabaja su madre, la lleva a aprender, desde su más tierna edad, el idioma francés. Usted se impregna de nuestra lengua y de nuestra cultura lo que naturalmente la convierte en profesora de francés.

Usted es una persona apasionada; el fuego de justicia y libertad arde y se proyecta a través suyo y, muy temprano, nace su compromiso con la política. Es la época de las pasiones, de todos los sueños, de todas las experiencias revolucionarias en esta América latina en plena ebullición. Su participación en los movimientos estudiantiles, su activa militancia, la obliga a pasar a la clandestinidad, con apenas 18 años, cuando la dura represión comienza a abatirse sobre su país.

En 1972, a través de Argentina, huye a Chile y, nuevamente en 1973, deberá buscar una salida.

Otra vez la huida y el exilio. Aun no tiene 20 años. Cuba la recibe entonces, como a muchos exiliados políticos que pudieron escapar a las garras de los regímenes militares instalados prácticamente en todo el continente. En Cuba, usted vivirá hasta 1977, fecha en la que parte a Francia.

En Paris, vive la vida de los exiliados políticos, pero encuentra una familia, una segunda patria. Realiza pequeños trabajos, fue limpiadora, fue cantinera… fue inclusive la dama de compañía del gran pintor cubano Wilfredo Lam, que por ese entonces tenía 80 años, y con el que realiza largos paseos por las calles de Paris hablando de Arte y de historia.

En esa época, es testigo de los grandes momentos de la historia que conmocionan a Europa; las dictaduras portuguesa y española de desplomaron poco tiempo antes y usted vive de muy cerca la construcción democrática de estos dos países latinos hermanos. También la llegada de la izquierda al poder en Francia deja su huella marcada en usted, de manera que vive ardientemente la elección de François Mitterrand a la presidencia de la República en 1981. En esos años, nace en Paris su hijo Aldo, y este hecho la une más que nunca y definitivamente a nuestro país, su segunda patria.

A su regreso al Uruguay, como era de esperar, participa en todas partes para ayudar en la reconstrucción de la democracia. Tiene apenas treinta años y ya ha recorrido una larga vida.

Vuelve a involucrarse al servicio de la política al mismo tiempo que trabaja como profesora de francés y desarrolla una importante labor en el campo social. La encontramos en 1994 en la Intendencia de Montevideo y más tarde, desde el Frente Amplio, trabajando en la concepción del Ministerio de Desarrollo Social.

Cuando Tabaré Vázquez es electo Presidente en 2005, usted es naturalmente nombrada subsecretaria de este nuevo ministerio social. Esto bien corresponde a sus compromisos, a su historia, a sus convicciones.

En 2010, la victoria de José Mujica debería naturalmente llevarla a tomar la dirección del MIDES, como ministra, pero usted prefiere lanzarse a la carrera por la intendencia de Montevideo y en julio de ese año es electa Intendente, función que ocupará hasta mediados de este año.

Cuando fui nombrado embajador en Uruguay, a fines de 2013, me hablaron en Paris de esta mujer extraordinaria, que dirigía una capital en América del sur y que luchaba con toda su alma por la francofonía. Les aseguro que no me sentí defraudado por este encuentro. Usted ha sido siempre una gran ayuda cada vez que esta embajada ha organizado sus eventos y actividades, y no puedo olvidar la fiesta del 14 de Julio que se realizó en el Teatro Solís en 2014 gracias a su apoyo. Tampoco puedo olvidar el extraordinario respaldo que ha brindado al grupo de embajadores de la francofonía en la organización de las manifestaciones relacionadas con el mes de la francofonía organizadas cada año en el mes de marzo y que han tomado una importancia relevante gracias a la colaboración de la Intendencia de Montevideo. Sinceramente, muchas gracias.

Et maintenant, permettez-moi de continuer à m’adresser à vous en français car beaucoup dans cette assistance maitrisent la langue de Molière.
Je voudrais terminer en vous disant que je suis heureux et fier que les chemins de la vie m’aient permis de croiser les vôtres. Vous constituez un exemple pour les nouvelles générations.

Vous faites honneur à l’Uruguay, vous faites honneur à la France, vous faites honneur à la démocratie.

Vous faites honneur à la devise de la République Française : LIBERTE, EGALITE, FRATERNITE.

Je vous remets donc en cet instant cette Légion d’Honneur que vous méritez tant.

publicado el 01/08/2016

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